Queridos amigos de Radio 10
Cariños para todos los componentes de esta Radio tan escuchada.
Mi nombre es Matilde Yadid y nací en Argentina el 1 de Octubre de 1924 (Doc. 1339274).
Son la 3 de la madrugada y estoy escuchando el reportaje que le están haciendo a Pancho Dotto. Mis padres y abuelos maternos vinieron de Siria en barco escapando de la guerra del ´14, y en busca de la “fabulosa” América. En el año 1920, mi mamá vino al país con dos hijos y después nací yo.
Me criaron en Buenos Aires, pero la educación, las costumbres, el idioma y todo era como si estuvieran en Alepo (Siria).
Así era mi casa…El baile, la comida, las moralejas, los cuentos, Las Mil y una Noche.Los diez Mandamientos Sanson y Dalila y todo lo que era alimento espiritual no enseñaba mi mama.los preceptos de la Tora la vida de Sara, Ester, Abraham y muchas historias que nos daba oralmente,
Mi madre, Farida, que según los parientes fue muy rebelde. A sus 14 años sus padres le trajeron un novio para hacer un matrimonio arreglado.
Ella 14 y el 40, la niña no podía decir no quiero. Entonces en el momento de la boda, cuando comenzaba la ceremonia, se desmayó…o ¿se hizo? Nunca lo supe.
En Oriente creen firmemente en el destino, en ese momento se empezaron a escuchar los murmullos de los invitados, rabinos y profetas decían: “No es el destino, está escrito…traigan a la hermana más chica” no importaba que la hermana tenía 12 años, además ya iba a crecer y el novio era muy rico como para dejarlo pasar.
Mi mamá trabajaba en el Harén de los Jeques, cosa rara para una joven judía. Era catadora de tabaco, separaba y limpiaba el tabaco que venia con piedritas y yuyos y almacenaba de año a año los cigarrillos y preparaba el tabaco extra fino para el Narguile (Pipa de agua), Además hacia pelucas.
Ella fumaba, yo la vi. Cuando tenia 5 años no me tuteaba, pero de a poco se fue acriollando con el mate.
Recuerdo cuando me decía: “Taiga la caja que tarje de Alepo, le voy a enseñar” y me mostraba como hacia los cigarrillos para los Jeques.
Mi Papá era un príncipe para ella, era más chico y eso era el comentario de toda la aldea, nadie podía entender como trabajaba, ni que se enamorara de alguien más joven, sin plata ni dote…Sin dudas era la rebelde de la época.
Mire Matilé, me decía “yo hacia miles de cigarrillos por temporada”, recuerdo como le brillaban los ojos y se transportaba mentalmente a su País. Los dedos se le alargaban, sacaba papelitos de seda y me mostraba como los envolvía, al rato tomaba un instrumento musical que estaba hecho con un embudo y con cuero y me obligaba a bailar, yo era muy chica, pero recuerdo que ella me decía: “Usted tiene que ser como un pájaro, para bailar tiene que volar, corazón, la música esta en su alma” y como no le salía decir Matilde me decía MATILÉ.
En un instante desaparecían todas las imágenes bellas que tenía. Bailen, decía, que aquí se puede, allá es todo sangre, aquí haces pis en la tierra y salen frutos para comer (pisha y come decía).
Solo teníamos pan y agua, pero ella se esforzaba para hacernos creer que esa era la comida del REY, y lo lograba. Todos cantábamos a coro “que rica es la comida del Rey”.
A esas alturas ya tenía 4 abortos y 7 hijos y mi papa era como un hijo más. Quería que me papá la besara a cada momento, ella lo dejo todo por el. Era un hombre hermoso, pero eso es otra historia…
En el colegio todos fuimos marginados porque no hablábamos el castellano, no podíamos pronunciar la P. Hace 4 años tuve una profesora del Líbano y me dijo que en el abecedario árabe no existía la letra p y otras vocales.
Supe entonces porque mi mamá y otros árabes decían: “Bañuelos, buerta, batricia, buta”.
Cuando tenia 8 años, íbamos a Quilmes en el tranvía 84 de Nazca y Gaona, luego el tren lo que mas nos gustaba era el tranvía que parecía un calesita mí mama llevaba la comida y los 7 hijos a cuestas, ese tranvía no llevaba hasta el río, mi papa no venia con nosotros, el solo venia a buscarnos.
Para esto mama hacia un trabajo en casa para un alemán trabábamos todos poniendo horquillas en los cartones¡¡
Íbamos a un lugar que se llamaba “recreo”, era un predio municipal que tenia una habitación de 1,50 por 1,50 metros que el dueño del lugar nos daba para que nosotros pudiéramos dormir ahí, por eso mi mama nos acostaba en posición fetal para que podamos entrar todos juntos. Cuando fui más grande me entere que Farida tuvo que lavar, limpiar y trabajar para que el dueño nos de la habitación. Por eso era que mi papa no venia…
A mi mamá le gustaba extasiarse con el río porque parecía que la transportaba a su tierra querida, donde estaban todos sus parientes.
Yo era muy pequeña y me acostaba en las escaleras y soñaba con poder encontrar a mis antepasados y siempre pensaba que al final del río, en el horizonte, estaba la casa de mis abuelos.
Yo me escapaba y me buscaban todo el día, soñaba con ir a Siria, era mi lugar, pero… ¿como iba hacer sino tenia para un par de zapatillas?
En el colegio cuando había actos patrios, como el 9 de julio, la Directora hacia sonar la campana y decía “pasen a la dirección las Yadid a buscar la leche, los zapatos y el delantal”, la cara se nos ponía roja de la vergüenza y una de mis hermanas, las más chica, decía “yo no llevo nada, que se lo guarden” y después tenia que aguantarse los retos de mi mamá.
Yo quiero ir a Siria pero soy judía, no voy a poder entrar al país de mi mama.
A una de mis hermanas la casaron cuando tenia 13 años, por la dote con un señor mayor, cuando se dieron cuenta de la barbarie ya era tarde…
Elisa, mi hermana, enceguecida por los caramelos y los vestidos quiso casarse. Tuvo 5 hijos y murió a los 36 años, no quería vivir.
Me encantaría ir a Turquía, me cuentan que son las mismas costumbres, olores, sabores y colores que no puedo sacar de mis ojos y de mi alma.
Mi sueño es poder verme con una túnica, con un pañuelo en la cabeza con monedas y caminar descalza por las ferias y poder sentir la cultura, eso que viví toda mi vida. Se que no puedo ir a la casa de mis abuelos en Alepo, pero solo escuchar el acento en árabe me haría la persona mas feliz de la tierra. Voy a cumplir 84 años y sigo soñando, nunca lo voy a dejar de hacer.
Esta es una parte muy pequeña de mi historia, Felicito a toda la gente que hace Radio 10 y me encantaría que la lean al aire.
Todos los periodistas son geniales, la radio 10 tiene algo que no tiene ninguna otra…esta cerca de la gente.
Los amo y gracias por acompañarme en estos 10 años.
Matilde Yadid
48028654
Pacheco de Melo 2949
matile@fibertel.com.ar
esto es un centímetro de lo que tengo de mi mama tocaba distintos instrumentos. el derbeque el laúd pandereta era cantante autora de los lamentos cundo ahorcaban a las personas en la plaza central y relatora de historias todo innato como yo¡¡
Un beso
De los árabes de esa época solo era bordar coser y cocinar,
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domingo, 31 de agosto de 2008
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